La Vuelta concluyó en Madrid con el triunfo final del estadounidense Chris Horner y la victoria al sprint en la última etapa del australiano Michael Mattews, ganador ya el día de Lago de Sanabria, joven promesa del sprint que dentro de diez días cumplirá 23 años. Es decir tiene casi 19 años menos que el ganador absoluto de la carrera.
Hasta hoy parecía un dato del ciclismo prehistórico que el belga Firmin Lambot hubiera ganado el Tour con 36 años. Algo ya irrepetible, trasnochado. El que más se acercó fue el italiano Fiorenzo Magni, que ganó el Giro 1955 con 35. En la Vuelta el récord de longevidad era mucho más modesto: 33 años y 49 días del suizo Tony Rominger en 1994, 33 años y un día del kazajo Vinokourov en 2006.
Vayan estos datos para calibrar más lo extraordinario de la victoria de Chris Horner con 41 años y 327 días. Por ejemplo, Armstrong sólo es 35 días más viejo que Horner. Ambos nacieron en 1971, el 18 de septiembre, Lance; el 23 de octubre, Chris. Un ciclista que empezó a correr como profesional en 1995, que 1997 empezó a correr en Europa (con 26 años), pero fracasó y tuvo que volver a Estados Unidos en 2000. Hasta que cuatro años más tarde lo rescató el Saunier Duval, donde sus compañeros le conocían por Chiquito, porque se lesionó en una pierna en una Tirreno-Adriático y hasta que se curó pasó un tiempo diciendo: “No puedo, no puedo” en su esforzado castellano.
Difícil es saber si este veterano campeón puede seguir rindiendo a este nivel el año que viene, en el Tour o en la Vuelta. Es un caso tan atípico que cualquier pronóstico es arriesgado. Pero lo que no cabe duda es que este abuelo ha sido el mejor y el más fuerte en esta Vuelta a España.
Por lo demás, como siempre, la última etapa de la Vuelta fue un paseo del que disfrutaron los ciclistas después de las penurias superadas durante estas tres semanas, más de tres mil kilómetros superando el calor de Andalucía o el frío de los Pirineos, el esfuerzo para subir puertos inhumanos, el vértigo de descensos a más de 80 km/h, las heridas de las caídas o el estrés de los abanicos, los cortes de pelotón, la colocación para el sprint o para empezar a subir un puerto…
Es una etapa perdida, pero bien se merecen este homenaje. Hasta Massimo Graziato, farolillo rojo a casi cinco horas del líder, debe estar satisfecho de haber completado esta Vuelta a España.
Aunque tenga 18 años menos que el vencedor. Tomado de as.com
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