Aferrados a la ira de Pedro, a la intensidad de Jordi Alba, a la verticalidad de Fàbregas y a la suprema clase de Iniesta, el Barça superó su peor cuarto de hora en mucho tiempo y podrá irse de vacaciones navideñas como líder de Primera tras remontar un 2-0 que acabó en un concluyente 2-5. Probablemente, sin el desastre del inicio no se podría valorar el magnífico partido que acabó haciendo un Barcelona que se presentaba ante una cita trampa sin Valdés, Neymar, Xavi ni Messi. El Barça empezó arrastrándose y acabó arrasando, empezó con dudas y acabó gustándose, empezó en crisis y acabó orgulloso de su solvencia, porque, dejando las ausencias a un lado, venía el Barça de una semana más que movida a nivel institucional. Como si fuera una continuación de una semana convulsa, el Barça empezó con una de esas carajas que evocaban tiempos oscuros. Las bajas pesaban...
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